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lunes, 20 de abril de 2015

'Carlos Vudú y el Clan Jukebox' presenta 'Gigantes'

Están por todas partes. El C'mon Murcia, el Backstage o La Opinión de Murcia se han hecho eco del evento y hasta Seis Estudio Gráfico les ha convertido en protagonistas de su fanzine. El próximo viernes, “Carlos Vudú y el Clan Jukebox” presenta su último disco, “Gigantes”. El acto tendrá lugar en el Teatro Circo sobre las nueve y media de la noche, así que apunta bien la fecha del 24 de abril en tu calendario de “Must See”.

Llevan ya varios años rodando. Este que suscribe ha tenido la fortuna de verles actuar incluso ante un 'animado' público de la Tercera Edad, lo que les convierte en todoterrenos por encima de cualquier cosa. Han sido teloneros de grandes del panorama nacional como M-Clan y ahora continúan su andadura a través del complejo mundo del rock murciano con “Gigantes”, su último disco.
El vídeo que han parido con la ayuda del estudio más friki de Murcia, Twin FreaksStudio es una auténtica pasada, a la altura del mismísimo tema. Así que desempolva tu vicio por la música en directo y vente con nosotros el viernes próximo al Teatro Circo para disfrutar del mejor sonido de Murcia con  los "gigantes" de “Carlos Vudú y el Clan Jukebox”.

lunes, 3 de noviembre de 2014

El Pepe de Totana

Queridos feriantes, si os soy sincero, no recuerdo muy bien el nombre del local en el que comí el pasado sábado. Simplemente lo conozco por el Pepe de Totana.

Antes de continuar, informar que Totana es un pequeño pueblo de la Región de Murcia, entre Lorca y Alhama, en el que celebran una semana santa bastante salvaje.
El pasado fin de semana estuve allí con mi chica y algunas de sus amigas de siempre. Y es que no hay nada más bonito para un feriante que tener un pueblo al que volver. Ahí donde están tus viejos camaradas de fechorías y andanzas de la temprana edad. Esa gente a la que ves poco, pero siempre llevas en el corazón. Las personas que a los cinco minutos del reencuentro ya te tratan como si os hubieseis visto ayer. Es maravilloso, de verdad.
El caso es que acabamos en un lugar de gran fama en la localidad, el Pepe. Este señor de humor voluble tiene un pequeño bar que regenta junto a su señora, la encargada de la cocina. Y si de algo sabe esa mujer, es de cocinar.
Hacía años que no probaba un solomillo de cerdo, hecho a la antigua, tan bueno y disfrutable. Un sabor exquisito que inunda el paladar y te deja sin sentido. Además, pedimos cazuelas de gambas y gulas, tortilla de champiñón y unos postres que quitan el sentido. Ese suflé de melocotón es una maravilla.
Lo cierto, queridos feriantes, es que más allá del peculiar carácter del Pepe, que ha tenido algún que otro encuentro poco amistoso con amigos y conocidos cercanos, su bar tiene todo el encanto de los pueblos de la zona. La comida es excelente y el ambiente, excepcional. Si encima vas acompañado de buena gente, como me sucedió a mí, el placer es indescriptible. No te lo puedes perder.
Solo me queda añadir la coletilla de rigor. Pasaos mañana, a ver qué pasa.

jueves, 30 de octubre de 2014

Navegando hasta el Amarre

Anoche tuve el honor de asistir junto a mi chica y otros amigos a la inauguración de la Cervecería el Amarre. Dicho local se encuentra situado en un enclave único y fantástico de la ciudad de Murcia, la Plaza Mayor.

Queridos feriantes, vamos al lío. El sitio es excelente y la idea, mejor aún. El concepto consta de una pescadería en la que eliges el género que deseas disfrutar y un local contiguo en el que te lo cocinan. No se a vosotros, pero a mi me encanta el asunto.
Ahora bien, es obvio que anoche era totalmente imposible disfrutar del lugar en todo su encanto. La inauguración fue tan exitosa que desbordó incluso las más halagüeñas previsiones de los organizadores. Es más, al final apareció por ahí todo el que pasaba por la plaza y pudo disfrutar y degustar buen vino, cerveza e incluso vieiras o tartar de atún, que por cierto estaba muy rico. Tanto fue así que para coger algo de una bandeja te jugabas el pescuezo y te arriesgabas a ser aplastado por una turba enfurecida y hambrienta.
Habría que anunciar en las invitaciones que el personal debe venir conveniente desayunado, almorzado, comido y merendado. Nada de estar en ayunas todo el día porque hay comida gratis por la noche. No es bueno para la salud, querido feriante. Recuerda siempre hacer cinco comidas y no pasar más de 4 horas entre una y otra.
Más allá del jolgorio que se montó, quizás excesivo en algún momento, aunque nos lo tomamos a cachondeo, como buenos feriantes que somos, he de decir que el concepto es fantástico. Por nuestra parte, estamos deseando poder visitar el local con la tranquilidad y serenidad que merece y degustar las posibilidades que la idea promete.

En fin, queridos feriantes, no me queda más que desear mucha suerte a los promotores del local, disfrutar de este atún de más de 300 kilos que véis en la foto y que todos podamos degustar las inmensas posibilidades de este concepto genial llamado el Amarre. Pasaos mañana, a ver qué pasa.

miércoles, 29 de octubre de 2014

El extraño caso de la Pequeña Parranda

El pasado sábado, mis cansados huesos acabaron en un local de Murcia llamado la Pequeña Parranda. Vaya por delante que el local es agradable, está siempre lleno y la comida es excelente.

El caso es que tanto mis acompañantes como yo, terminamos sentados en la barra frente a un camarero bastante extraño e inexpresivo. Por más que le pedíamos una ronda de cañas o unas patatas con ajo, el tipo parecía estar en otro mundo. Nos mirábamos entre nosotros, observábamos como el local se vaciaba y nosotros seguíamos asombrados ante la pasividad del muchacho.
Todo sea dicho, posteriormente, otro chico tomó las riendas del asunto. Acabamos comiendo una comida excelente, integrada por un revuelto de setas espectacular, unos chipirones encebollaos y un fantástico tartar de atún (de los mejores que he probado en Murcia, la verdad, aunque el mío es mejor, jajaja).
Posteriormente, nos invitaron a una ronda de cañitas y otra de gin tonic, todo en medio de un ambiente excelente. Salimos de allí con muy buen sabor de boca, la verdad. Mi chica estuvo espectacular con su simpatía que le caracteriza ante el insólito camarero y todo fue bien convirtiéndose en un sábado magnífico.
Del domingo mejor no hablo, jejeje (estuve offline, casi DEP)...
En definitiva, queridos feriantes, si me preguntan si puedo recomendar la Pequeña Parranda, la respuesta es sí. Pasaos mañana, a ver qué pasa.

Imagen cortesía de La Parranda, todos los derechos reservados

miércoles, 22 de octubre de 2014

Guía de viajes de Murcia


Hoy, mientras daba el paseo diario matinal a mis perritos, pensaba en este blog. Y lo cierto es que, sin darme cuenta, lo estoy convirtiendo en una especie de guía de viajes de Murcia personal. Por supuesto, queridos feriantes, todo ello plagado de un estilo personal y peculiar, pero interesante, al fin y al cabo.
Lo cierto que hemos tratado aquí temas relacionados en numerosas ocasiones. Recomendaciones de locales nocturnos, comercios de barrio, caminatas, bares y restaurantes... Todo tipo de eventos han visitado este peculiar hueco que tenemos aquí montado para los feriantes del mundo.
Es más, si me apuras, hasta el querido compañero Pin ha hablado de otros destinos más exóticos, como Tailandia. De hecho, yo mismo he comentado ciudades de gran belleza en nuestro territorio, como pueden ser Córdoba o Sigüenza.
Está claro, queridos feriantes, que seguirnos es para todo el mundo una fuente de incalculable valor y conocimiento, así que no seáis tontos y no dejéis de pasaos mañana, a ver qué pasa.


Imagen cortesía Abdelilah Charaf, licencia CC BY

lunes, 13 de octubre de 2014

Subida a la sierra

Queridos feriantes, este fin de semana ha estado repleto de aventuras más o menos extrañas y exóticas. Como dijo Jack el Destripador, vamos por partes.
Inicialmente, tanto mi chica como yo decidimos tomarnos unos días con calma. Como bien sabréis, los meses de agosto y septiembre están plagados de fiestas populares, al menos por el sur del país, que es donde tratamos de sobrevivir nosotros. Así pues, ya era hora tener un poco de tiempo de calma y asueto tras tanta marcha.
Tanto es así que decidimos ir el sábado por la mañana hasta el Valle Perdido a hacer un poco de senderismo, tomar una cervecita en el bar y dar un paseo con nuestros perritos. Para quien no lo sepa, este es un lugar precioso y encantador de la orografía murciana. Está muy cerca de la Fuensanta. Si algún feriante no lo conoce, ya le está faltando tiempo.
Pero claro, estando nosotros por en medio, no podía ser todo coser y cantar. Tras un buen rato de preparación para la excursión, al fin llegamos hasta el coche, los perros en sus habitáculos correspondientes, todo ok y... ¡Desastre! Ni una gota de batería.
Debemos dar las gracias a Paco, uno de los vigilantes de nuestro garaje. Sin su ayuda, difícilmente hubiésemos pisado aquellos parajes el pasado sábado. Nos tocó excursión en tranvía hasta el Carrefour más cercano, compra de batería (que por cierto, pesan como un muerto), vuelta al nido, cambio de cromos con su inestimable colaboración y, por fin, a eso de las tres de la tarde, pudimos tomar la ruta del Valle Perdido.

Eso sí, debo decir que mereció la pena esperar. Como podéis observar en la foto, gracias a las lluvias recientes, el paraje está en un momento maravilloso. Ese verde claro y nítido en el suelo que contrasta con la espesa vegetación y el arbolado alto, ofrecen al ojo humano una visión fantástica y serena.
Los perritos corrieron y disfrutaron como niños, y nosotros nos llenamos del espíritu sereno, las maravillosas vistas de la ciudad de Murcia desde una atalaya inigualable, el olor a pino, a romero y a tomillo, las canalizaciones estrechas por las que baja el agua del otoño y los senderos pedregosos por los que te esperan visiones fantásticas después de cada curva o recodo.
Eso sí, tengo que añadir, queridos feriantes, que la gente puede llegar a ser bastante irrespetuosa, por usar una fórmula educada. Si bien es cierto que cuanto más subes por los senderos, más limpio está todo, la zona cercana a los parques y quioscos es un auténtico horror. Papeles, plásticos, botellas, condones usados y todo tipo de obstáculos y basura que dan vergüenza ajena. ¿Cómo se puede estar en un lugar tan maravilloso y paradisíaco y ser tan insensible y borrico?
Pero bueno, queridos feriantes, no quiero acabar este post de hoy siendo negativo. Fue una visita fantástica en la mejor compañía que puedo tener y desear. Eso es lo importante. Pasaos mañana, a ver qué pasa.

jueves, 2 de octubre de 2014

En defensa del comercio de barrio

Queridos feriantes, reconozco que siempre he sido más bien un tipo cómodo. Por ello, mi compra semanal, mensual o esporádica se reducía a una larga visita a una gran superficie y echar al carro todo cuanto necesitaba o me llamaba la atención.
Esta práctica, por suerte, está cambiando últimamente en mi vida. Desde que estoy conviviendo con mi chica, nos lanzamos cada semana al descubrimiento de esos pequeños negocios que llevan toda la vida subisistiendo en sus respectivos barrios o pueblos. Eso los que lo han conseguido, pues muchos han tenido que cerrar sus puertas por culpa de esta maldita crisis provocada por ricos y poderosos. Tanta paz lleven como la que dejan.
El caso es que ayer, paseando por el barrio de Vistalegre en Murcia, coincidimos una vez más en el Soriano, que tiene unos embutidos que son la leche. La cecina, el cabrales, el salchichón de pavo... todo una pasada.
Además, tuvimos la suerte de darnos casi de bruces con la carnicería Tomás, también en dicho barrio. Otra gozada. Si bien es cierto que no tiene gran variedad, es el típico comercio donde las señoras son llamadas por su nombre, tienen crédito y te tratan casi como si estuvieses en casa. Para colmo, nos ofrecieron unas hamburguesas barbacoa que deben ser, hoy por hoy, de lo mejor que he probado en esta tierra en lo respectivo a este producto.

Así pues, queridos feriantes, reivindico desde aquí los maravillosos comercios de pueblo, su defensa y su redescubrimiento. He dicho. Pasaos mañana, a ver qué pasa.

miércoles, 24 de septiembre de 2014

Un finde para el recuerdo

Queridos feriantes, los pasados días de libranza se convirtieron en un finde para el recuerdo. Al menos para mí. Y eso que no eran amigos míos de forma directa, la gente con la que estuve, pero acabó siendo fantástico.
Todo empezó más o menos normal. Nos pasamos por el Bar Almirante de Murcia a tomar unas tapas y unas cervezas. Compañia y agradable y ambiente tranquilito de lo más simpático. Sus mini hamburguesas son geniales.
De ahí nos desplazamos a una “fiesta remember” de tarde que una amiga de mi chica, y creo que mía ya por extensión, había organizado. Nuevamente ambiente agradable, música que se deja escuchar y risas y buen rollo. Va llegando la gente durante la tarde y, al final, como no podía ser de otra forma, nos quedamos los buenos, los de siempre, los que raramente fallamos o defraudamos, aguantando y levantando las barras de bar. ¿Qué mejor manera de acabar la noche que “el cuñao”?
Dicho “cuñao” no es el nombre de un local. Es el Bar El Corrental, un clásico de Murcia que tiene las mejores hamburguesas y perritos calientes de toda la ciudad. Una vez más, risas y un ambiente fantástico que pocas veces falla, por no decir ninguna.
Finalmente, tras un buen rato más de bar en el clásico Kitsch, nos volvimos a casa con una pequeña “peonza” de campeonato en la cabeza y la agradable sensación de “qué bien me lo he pasao”. Lo dicho, un finde para el recuerdo.
Queridos feriantes, hasta aquí mi disertación de hoy. Pasaos mañana, a ver qué pasa.

martes, 23 de septiembre de 2014

Anoche vi llover

Queridos feriantes, como muchos de vosotros ya sabéis, soy de Murcia. Es curioso, pero a mucha gente le hace gracia cuando digo esta frase. En fin, allá cada cual.
A lo que íbamos. El caso es que aquí, como muchos ya sabréis, pues sois muy listos, llover, lo que se entiende por agua que cae del cielo con origen en las nubes, llueve poco. Por eso me llamó tanto la atención la violencia con la que lo hizo ayer. ¿Da esto para todo un artículo? Imagino que para un gallego no, pues es su día a día. Pero para un murciano, da y mucho.

Aquí tenemos una sequía tremenda. De hecho, este último verano ha sido de los que menos precipitaciones hemos recibido en años. La conocida huerta murciana y su campo y agricultura sufre año tras año el duro golpe de la falta de agua. Yo no voy a entrar en disensiones políticas sobre este tema, pues está manido, quemado y sobreexplotado y mal utilizado por políticos y demás personas que se creen sus patrañas.
El caso es que para una vez que llueve, aunque lo haga con violencia como ayer, se agradece. El ambiente se limpia, la vegetación recibe una dosis extra de alimento y mi chica y yo miramos por la ventana y hacemos fotos obnubilados como si fuese nuestra primera vez (en ver llover, claro está. Esto va por los malpensados).
Y es precioso estar en casita mirando por la ventana abrazados mientras en la calle llueve. Ves la carretera bajar llena de agua. Los árboles movidos por el viento. Y ahí estamos nosotros, protegidos y cómodos en casita, con el corazón y la piel a buen recaudo. Una maravillosa excepcional que recomiendo a todos los feriantes del mundo.
Pues ya está mi entrada de hoy, amigos míos. Solo quería decir esto. Pasaos mañana, queridos feriantes, a ver qué pasa.

miércoles, 17 de septiembre de 2014

¿Quiénes somos?

A veces me pregunto quién soy. Qué busco en la vida. Cuáles son mis objetivos, mis sueños, mis metas... Observo mi pasado, juzgo mi presente e imagino mi futuro. Y es que no siempre son fáciles las cosas, queridos feriantes.
El otro día descubrí el mercado de Verónicas en Murcia junto a mi chica y unos amigos. Un lugar excelente dónde comprar buena carne, pescado y verdura y fruta. Un sitio genial para ir a tomarte el aperitivo. Eliges qué te gusta, te lo compras del puesto que desees y lo llevas a uno de los bares para que te lo cocinen. Todo un lujo. Lo pasamos genial.

Ayer fue un día lluvioso en Murcia. Sin embargo, salimos a tomar una cerveza y también lo pasamos muy bien.
Hoy por hoy, el trabajo escasea, queridos feriantes. Por eso me pregunto muy a menudo si hago bien gastando en mi bienestar y el de mi chica. Tal vez debería ahorrar cada euro que cae en mis manos, porque las vacas flacas ya se avistan al final de la carretera y todo va muy rápido. Sin embargo, me impregna continuamente esa sensación de que tengo que vivir el presente y confiar en que mi buen hacer me permitirá salir adelante cuando vengan peor dadas que ahora mismo.
Y aquí me hallo. Envuelto en oscuros pensamientos, rodeado de belleza y bondad en casa. No tiene sentido, ¿verdad, feriantes? La vida no siempre es fácil. De hecho, raramente lo es. Yo elegí mi camino. El de pensar, reflexionar y buscar mis propios puntos de vista de todo cuanto me rodea. Pero no siempre es fácil, queridos.

jueves, 7 de agosto de 2014

Veranos en La Manga del Mar Menor

Tiempo atrás, cuando mi edad rondaba los 4 a 10 años aproximadamente, pasé varios veranos en La Manga del Mar Menor junto a mi familia.

Recuerdo perfectamente aquellos viajes con unas ocho personas en el coche (padres, hermanos y abuelos incluidos) y el maletero y techo del vehículo a punto de reventar. Hacer ese viaje en un Seat 1430 tendría hoy día un mérito insólito.
Debéis saber, queridos feriantes, que estos recuerdos me vienen ahora muy vívidos a mi memoria. Eran tiempos felices en los que no tenía grandes preocupaciones más que las de un niño de aquella edad. Pero, por desgracia, por mucho que me gustasen las playas de esta bella costa de Murcia, no era posible continuar con aquellos veraneos esporádicos por motivos laborales paternos relacionados con el fenómeno del "rodríguez" y las distancias.
Ahora, más de 25 años después, resulta que mis huesos vuelven a caer sobre este bendito lugar. Un sitio que podía haber sido paradisíaco, pero que por culpa de la construcción y la ambición humana desmedida, es algo menos entrañable. No obstante, en honor a la verdad, sigue manteniendo un encanto especial pese a su superpoblación.
Y heme aquí en circunstancias similiares a las de mis añorados veranos de niñez. En familia, con niños, padres y abuelos. Eso sí, mi edad es bastante más avanzada. Pero yo, como buen feriante que soy, no tengo grandes problemas para transformarme en el pequeño que, en realidad, jamás he dejado de ser.
Queridos feriantes, si tenéis oportunidad de descansar vuestros cuerpos mientras pasáis unos bonitos veranos en La Manga del Mar Menor, yo os lo recomiendo con pasión. Encontraréis grandes contrariedades, como el hecho de no tener un paseo marítimo, un acceso decente a sus playas o un tráfico excesivo, pero, a fin de cuentas, esto se acaba convirtiendo en una parte importante de sus encantos.

miércoles, 26 de marzo de 2014

De paseo

Queridos feriantes. ¿No os parece un placer dar un paseo sin tener un rumbo fijo? Ayer hice eso junto con mi chica. Habíamos terminado una ardua jornada de trabajo y nos fuimos a caminar por las calles murcianas. Siempre tan animadas y concurridas, es un lujo poder dar una vuelta por Trapería, por ejemplo.
El caso es que, en nuestro afán por descubrir nuevos lugares, ayer nos dirigimos hasta el centro. Allí, pasamos por un pequeño bar de tapas llamado "Fontes". Ubicado en la estrecha calle Azucaque, ofrecía una selección de tapas por 1,80 junto al quinto. Y allí que nos plantamos, y acabamos probando una selección de unas diez o doce por tan sólo 20 euros entre los dos y más agusto que un arbusto. Buen trato y buena comida. ¿Alguien da más?
Lo malo de tener un solo culo y una boca es que te pierdes otros sitios que también sonaban apetecibles. Pero su parte buena es que los tenemos en la retina para próximas visitas. Volveremos al "Fontes", eso seguro. Pero que se preparen "El Sitico", el "Mesón La Parrilla" y el "Piscolabis", todos ellos en la misma zona, pues pensamos probarlos. La pinta desde luego, fue prometedora. Seguiremos informando.
Hasta la próxima, queridos feriantes.

lunes, 24 de marzo de 2014

"Finde" sin tregua

Queridos feriantes, vaya por delante una recomendación. Su nombre, "El gran hotel Budapest". Su director, Wes Anderson. Su argumento, un plantel de estrellas entregado a dar rienda suelta al peculiar y simpático, a la vez que melancólico universon Anderson. Una película con mayúsculas para todo tipo de públicos.
Y así empezó el "finde". Cena y cine. Y luego, suma y sigue...
Eso fue un viernes noche. El sábado, te levantas sin grandes pretensiones, pero acabas en el Restaurante Lagun, regentado con maestría por Pepe Alacid, y te das un buen homenaje. Luego unas cervezas en el "9", charla, valencianos de despedida de soltero, cena en "Straperlo" y vuelta a casa con los huesos cansados. Suma y sigue...
Llega el domingo, a descansar... Pues no, porque te vas a comer a casa de familiares y tras la evidente charla y copioso refrigerio te pones a jugar con los niños y te encuentras en un pasillo, con un balón de plástico intentando que no se rompa nada. Suma y sigue...
Pero no puedes seguir, porque ya es domingo noche y te has quedado frito con la última de Woody Allen. Que no está mal, todo sea dicho, pero mi cuerpo ya no aguantaba.
Solo añadir una cosa, queridos feriantes. El próximo "finde" me piro a la playa. Cuerpo y mente necesitan descanso, muuuuchoooo descanso...

lunes, 17 de marzo de 2014

Aquí y allá

Queridos feriantes, hemos superado un fin de semana más. En él, hemos podido disfrutar del sexto cumpleaños de un perrito. Pero no siempre puedo entender la poca importancia que se le da a esto. Estos animales son seres tan fiables y fieles que, pese a que obviamente a ellos esto de la edad se la trae sin cuidado, nosotros debemos de agradecer enormemente que estén a nuestro lado. Por eso, al menos, para este feriante que suscribe, el sábado fue un día importante.
Por lo demás, una escapadita por carreteras de scalextrix 4x4 a la pedanía lorquina de Coy para degustar la sabia cocina de "Los Gemelos" y el descubrimiento de una nueva zona de esparcimiento en la ciudad de Murcia. La capital del Segura y toda la región de la que es capital se distinguen por su luz y su sol. Y como tal, los murcianos sabemos disfrutar de ella. La calle es nuestro hogar. Y yo, junto con la increíble compañía de mi chica, mi mejor colega de andanzas y escapaditas, trato de desentrañar esa luz en cuanto puedo. Este domingo nos escapamos por la zona de el Jardín de las Tres Copas. Quien sea de aquí sabrá donde es. Pero vamos, una calle peatonal con varios locales con terraza y tapas con pinta estupenda. Buen ambiente y sitio para que los niños jueguen sin peligro. Por nuestra parte, algo de marisquito en "El Rabietas", cerveza y gogó y para casa con unos donuts de chocolate. Lo que viene a ser una dieta de locos. Pero que más dá, lo pasamos de lujo y eso es lo importante.
Sed felices, amigos feriantes.

lunes, 24 de febrero de 2014

Visitas

Queridos feriantes, no siempre da gusto recibir visitas. Pero en ocasiones, siempre que la ocasión lo requiera, te puede amenizar el día. Y eso me pasó a mí este sábado pasado.
A veces, cuando vives en una ciudad diferente a la de tu gente, es inevitable echarle de menos, aún a pesar de que no esté muy lejos en la distancia física. Las obligaciones laborales y otras complican el hecho de poder viajar a menudo. Además, no siempre cuando se vive en la misma ciudad puedes ver a los amigos. Por eso da tanto gusto cuando vienen a visitarte. Y por eso este sábado pasado disfruté con la visita de una pareja de amigos y sus dos preciosas niñas.
Luego, claro está, más allá de las visitas, hubo más. ¿Qué es un sábado sin lío? Unas cervecitas aquí y allá, hacer "amigos" por doquier y llegar a casa con los niveles de euforia un 40% más altos de lo normal, no tiene precio. Luego, claro está, tiene su parte negativa. Pasear un domingo, con un sol maravilloso, y que en tu mente sólo se halle el "¿cuándo llegamos a casa?", tiene connotaciones muy negativas para mí. Pero, como dijo el sabio, "qué me quiten lo bailao".
Por cierto, comimos en el Bar "Club Taurino" de Murcia. Excelente. Y a un precio de lujo. Solecito y buen rabo de toro, entre otras delicias. Como debe ser. Y sacamos de allí unas fotos impagables. Para muestra, este botoncito, jejeje. Tapo la cara porque tampoco hace falta hacerse demasiada publicidad.

Besos, queridos feriantes. Nos vemos ahí afuera.