Queridos feriantes, como muchos de vosotros ya sabéis, soy de Murcia. Es curioso, pero a mucha gente le hace gracia cuando digo esta frase. En fin, allá cada cual.
A lo que íbamos. El caso es que aquí, como muchos ya sabréis, pues sois muy listos, llover, lo que se entiende por agua que cae del cielo con origen en las nubes, llueve poco. Por eso me llamó tanto la atención la violencia con la que lo hizo ayer. ¿Da esto para todo un artículo? Imagino que para un gallego no, pues es su día a día. Pero para un murciano, da y mucho.
Aquí tenemos una sequía tremenda. De hecho, este último verano ha sido de los que menos precipitaciones hemos recibido en años. La conocida huerta murciana y su campo y agricultura sufre año tras año el duro golpe de la falta de agua. Yo no voy a entrar en disensiones políticas sobre este tema, pues está manido, quemado y sobreexplotado y mal utilizado por políticos y demás personas que se creen sus patrañas.
El caso es que para una vez que llueve, aunque lo haga con violencia como ayer, se agradece. El ambiente se limpia, la vegetación recibe una dosis extra de alimento y mi chica y yo miramos por la ventana y hacemos fotos obnubilados como si fuese nuestra primera vez (en ver llover, claro está. Esto va por los malpensados).
Y es precioso estar en casita mirando por la ventana abrazados mientras en la calle llueve. Ves la carretera bajar llena de agua. Los árboles movidos por el viento. Y ahí estamos nosotros, protegidos y cómodos en casita, con el corazón y la piel a buen recaudo. Una maravillosa excepcional que recomiendo a todos los feriantes del mundo.
Pues ya está mi entrada de hoy, amigos míos. Solo quería decir esto. Pasaos mañana, queridos feriantes, a ver qué pasa.
Una forma de vida. O lo que es lo mismo, compartir las andanzas de dos caraduras simpáticos como mi colega y yo. Todo un disfrute para los sentidos. Espero que os guste tanto leerlo como a nosotros escribirlo. Besos y abrazos para todos.
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martes, 23 de septiembre de 2014
viernes, 19 de septiembre de 2014
Ir o no ir
Muy buenas, queridos feriantes. Aquí estamos un día más para hablar de la vida, las aventuras y el amor. Hoy vengo con una historia que no por conocida deja de ser peculiar.
Anoche salí a tomar una cerveza junto con mi chica con una amiga. Zonas tranquilas, tapita y bebida fresca. Una muchacha soltera, simpática y guapa, de las que además gusta de cuidarse bien. Ese es el entorno.
Una vez puestos en contexto, vamos al meollo. Resulta que a esta muchacha le caen unos cuantos whatsapp de un chico simpático y agradable que está por ahí tomando una copa con amigos. Pero ella no se ve suficientemente arreglada, aunque está muy tentada de acudir a la llamada del lozano caballero, pues el feeling es conocido y deseado.
Por supuesto, mi chica y yo, fieles a nuestra filosofía de vida, le animamos a acudir. Si hay algo en el mundo que debéis tener claro, queridos feriantes, es que raramente el mismo tren vuelve a pasar. Veréis otros, pero siempre habrá alguna variación. Osea que, o coges las oportunidades en el momento o las pierdes.
Finalmente, la muchacha decidió acercarse a ver al mochuelo, no sin antes arreglarse un poco y sentirse mejor consigo misma. No obstane, puedo dar fe de que no era necesaria tal cosa, pero oye, cada uno es como es y se siente cómodo a su estilo.
La moraleja, queridos feriantes, no por obvia deja de ser constructiva. Si de verdad se te presenta una oportunidad en la que crees y te atrae, no la dejes pasar, pues no sabes si podrás volver a aprovecharla en otra ocasión. Si no te sientes bien contigo mismo y piensas que no es el momento, tal vez es que esa es la realidad, no es el momento.
Aquì me despido, queridos feriantes. Pasaos mañana, a ver lo que pasa.
Imagen cortesía de Jarine Lay, licencia CC BY
Anoche salí a tomar una cerveza junto con mi chica con una amiga. Zonas tranquilas, tapita y bebida fresca. Una muchacha soltera, simpática y guapa, de las que además gusta de cuidarse bien. Ese es el entorno.
Una vez puestos en contexto, vamos al meollo. Resulta que a esta muchacha le caen unos cuantos whatsapp de un chico simpático y agradable que está por ahí tomando una copa con amigos. Pero ella no se ve suficientemente arreglada, aunque está muy tentada de acudir a la llamada del lozano caballero, pues el feeling es conocido y deseado.
Por supuesto, mi chica y yo, fieles a nuestra filosofía de vida, le animamos a acudir. Si hay algo en el mundo que debéis tener claro, queridos feriantes, es que raramente el mismo tren vuelve a pasar. Veréis otros, pero siempre habrá alguna variación. Osea que, o coges las oportunidades en el momento o las pierdes.
Finalmente, la muchacha decidió acercarse a ver al mochuelo, no sin antes arreglarse un poco y sentirse mejor consigo misma. No obstane, puedo dar fe de que no era necesaria tal cosa, pero oye, cada uno es como es y se siente cómodo a su estilo.
La moraleja, queridos feriantes, no por obvia deja de ser constructiva. Si de verdad se te presenta una oportunidad en la que crees y te atrae, no la dejes pasar, pues no sabes si podrás volver a aprovecharla en otra ocasión. Si no te sientes bien contigo mismo y piensas que no es el momento, tal vez es que esa es la realidad, no es el momento.
Aquì me despido, queridos feriantes. Pasaos mañana, a ver lo que pasa.
Imagen cortesía de Jarine Lay, licencia CC BY
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