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miércoles, 9 de julio de 2014

Feriantes y niños

A veces, los feriantes no nos dedicamos únicamente a hacer lo que se nos presupone o nos gusta. No siempre la vida tiene que ser jolgorio y calle. No obstante, eso no significa que tenga que ser casa y cama. Hay un término medio vital y muy importante. Este que suscribe lo encuentra en los feriantes y niños.

¿Qué significa esto? Pues que de vez en cuando, entre trabajo, salidas, sofás y viajes, uno echa en falta el afecto y el cariño que solo un niño te puede dar. Para eso, nada mejor que pasar un buen rato con mis sobrinos y me quedo encantado de la vida.
Eso sí, por mucho aguante y resistencia que mis huesos y músculos tengan, ellos me ganan. Y me ganan por una diferencia abismal. Cada rato que paso en su magnífica y divertida compañía, es como un mes de vida que tengo que sufrir recuperándome del esfuerzo físico sin igual. Como se dice popularmente, "me dejan para pipas".
No obstante, es bien sabido que la compañía de un pequeñajo es algo maravilloso. Ellos no tienen limitadas sus emociones aún, por lo que no interpretan, no te mienten y no hacen el paripé. Si están agusto contigo lo notas y te lo hacen saber. Si no, también.
Así pues, mi consejo, queridos feriantes, es que si tenéis niños, sobrinos o hijos de amigos, aprovechad cada minuto que podáis a su lado, pues nada hace envejecer más el cuerpo humano pero rejuvenecer su alma que los chiquillos. Disfrutad de su compañía.

miércoles, 2 de julio de 2014

Feriantes en faena

La vida de un feriante nunca cesa. Hay pocos días de asueto en el largo y complejo transcurrir de la existencia de una persona que tiene serios problemas para estar quieto.
No obstante, no debemos olvidar que la inquietud es un arma excelente. La gente así siempre está buscando algo nuevo. Experiencias, aventuras, lugares, personas... No hay que dejar pasar cualquier oportunidad que la vida nos ofrezca para vivir aquello que deseamos.
Nos están educando de una forma conservadora para que nos conformemos con lo que nos dan. Coge lo seguro y olvídate de las aventuras, de tus sueños y de hacer lo que realmente quieres que sea tu vida. Pero un feriante no es así. Nosotros cogemos al toro por los cuernos y nos atrevemos. Es cierto que llevamos ya unas cuantas cornadas, pero aun así merece la pena.
Tomar la decisión correcta no siempre es fácil. Si te ofrecen un trabajo, puedes decir que has acertado porque tienes ingresos. Pero no sabes si al día siguiente te van a dar uno mejor, que se ajuste más a lo que eres o lo que quieres.
Todo son decisiones. Yo, por ejemplo, como feriante, en los últimos días he dejado varios trabajos que no solo no me llenaban, sino que me estaban quitando el sueño y el apetito. Era dinero, pero no me merecía la pena.
Unos días después, me han llegado oportunidades con las que soñaba y sabía que podía tener tarde o temprano. Y no me arrepiento de mis decisiones pasadas. Trato de vivir la vida tal como viene, con calma, humildad e ilusión. Hago lo que se, como puedo y lo mejor que soy capaz. Eso me permite tener la conciencia tranquila y disfrutar de la vida y del tiempo libre.
Bueno, queridos feriantes. Me despido por hoy. Se que he estado quizás algo denso, pero me apetecía contarlo. Ahora, si sois tan amables, pinchad en nuestra estupenda publicidad, que le vendrá muy bien a nuestras arcas y bolsillos, jajajaja ;).

lunes, 24 de febrero de 2014

Visitas

Queridos feriantes, no siempre da gusto recibir visitas. Pero en ocasiones, siempre que la ocasión lo requiera, te puede amenizar el día. Y eso me pasó a mí este sábado pasado.
A veces, cuando vives en una ciudad diferente a la de tu gente, es inevitable echarle de menos, aún a pesar de que no esté muy lejos en la distancia física. Las obligaciones laborales y otras complican el hecho de poder viajar a menudo. Además, no siempre cuando se vive en la misma ciudad puedes ver a los amigos. Por eso da tanto gusto cuando vienen a visitarte. Y por eso este sábado pasado disfruté con la visita de una pareja de amigos y sus dos preciosas niñas.
Luego, claro está, más allá de las visitas, hubo más. ¿Qué es un sábado sin lío? Unas cervecitas aquí y allá, hacer "amigos" por doquier y llegar a casa con los niveles de euforia un 40% más altos de lo normal, no tiene precio. Luego, claro está, tiene su parte negativa. Pasear un domingo, con un sol maravilloso, y que en tu mente sólo se halle el "¿cuándo llegamos a casa?", tiene connotaciones muy negativas para mí. Pero, como dijo el sabio, "qué me quiten lo bailao".
Por cierto, comimos en el Bar "Club Taurino" de Murcia. Excelente. Y a un precio de lujo. Solecito y buen rabo de toro, entre otras delicias. Como debe ser. Y sacamos de allí unas fotos impagables. Para muestra, este botoncito, jejeje. Tapo la cara porque tampoco hace falta hacerse demasiada publicidad.

Besos, queridos feriantes. Nos vemos ahí afuera.

viernes, 21 de febrero de 2014

Excesos

Queridos feriantes. Hoy deseo hablar de un gran tópico. ¿No habéis escuchado nunca eso de "cuando buscas a alguien para salir no encuentras a nadie, pero cuando te quieres quedar en casa te aparecen planes por todas partes"? Yo estoy harto de oírlo, y la verdad, se cumple más a menudo de lo que parece. Por ejemplo, la semana pasada. El jueves salgo con mi chica a comer. Todo estupendo. Solecito y buena comida. Al final entramos en razón y nos marchamos a casa tras marcarnos una buena merendola. Descanso total hasta la llegada del viernes. Cenamos en casa de los cuñados y nos vamos a tomar una copa por ahí con amigos. Casi las cinco de la mañana para llegar a casa en estado de embriaguez incipiente. Y ahí aparece el quiz de la cuestión. Los cuerpos cansados. Fin de semana para nosotros. Ganas de descansar... Y una llamada telefónica te alerta de que unos amigos se dirigen hacia tu ciudad de residencia para tomar un esto y lo otro... bfffff.
Al final, como feriantes que somos, damos la talla y el pego. Pero entre la edad y el ritmo que nos imponemos a veces aceptando más ofertas de las debidas, el cuerpo acaba notándolo. Eso sí, en esos momentos me doy cuenta que aún no he perdido mi "mojo" y que por mucho que pase el tiempo, sigo teniendo un alto grado de profesionalidad para esto de las ferias.
Hasta la próxima queridos feriantes.