Queridos feriantes, si os soy sincero, no recuerdo muy bien el nombre del local en el que comí el pasado sábado. Simplemente lo conozco por el Pepe de Totana.
Antes de continuar, informar que Totana es un pequeño pueblo de la Región de Murcia, entre Lorca y Alhama, en el que celebran una semana santa bastante salvaje.
El pasado fin de semana estuve allí con mi chica y algunas de sus amigas de siempre. Y es que no hay nada más bonito para un feriante que tener un pueblo al que volver. Ahí donde están tus viejos camaradas de fechorías y andanzas de la temprana edad. Esa gente a la que ves poco, pero siempre llevas en el corazón. Las personas que a los cinco minutos del reencuentro ya te tratan como si os hubieseis visto ayer. Es maravilloso, de verdad.
El caso es que acabamos en un lugar de gran fama en la localidad, el Pepe. Este señor de humor voluble tiene un pequeño bar que regenta junto a su señora, la encargada de la cocina. Y si de algo sabe esa mujer, es de cocinar.
Hacía años que no probaba un solomillo de cerdo, hecho a la antigua, tan bueno y disfrutable. Un sabor exquisito que inunda el paladar y te deja sin sentido.
Además, pedimos cazuelas de gambas y gulas, tortilla de champiñón y unos postres que quitan el sentido. Ese suflé de melocotón es una maravilla.
Lo cierto, queridos feriantes, es que más allá del peculiar carácter del Pepe, que ha tenido algún que otro encuentro poco amistoso con amigos y conocidos cercanos, su bar tiene todo el encanto de los pueblos de la zona. La comida es excelente y el ambiente, excepcional. Si encima vas acompañado de buena gente, como me sucedió a mí, el placer es indescriptible. No te lo puedes perder.
Solo me queda añadir la coletilla de rigor. Pasaos mañana, a ver qué pasa.
Una forma de vida. O lo que es lo mismo, compartir las andanzas de dos caraduras simpáticos como mi colega y yo. Todo un disfrute para los sentidos. Espero que os guste tanto leerlo como a nosotros escribirlo. Besos y abrazos para todos.
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lunes, 3 de noviembre de 2014
lunes, 28 de abril de 2014
Se acabó
Al fin, queridos feriantes. Ha sido duro por lo largo y lo extenso (no penséis mal, o sí), pero se acabó. Y es que todo tiene un clásico y hollywoodiense "The End", y las fiestas no podían ser menos.
Tras dos semanas de calor primaveral y calles abarrotadas de gente luciendo su "murcianía", ya hemos llegado al final. No ha estado mal, pero ha sido extenuante. A veces, ser feriante no es tan sencillo como debiera. Y es que yo, pese a no desdeñar estas celebraciones, prefiero los aperitivos de un sábado cualquiera que se acaban alargando y ese tipo de eventos minoritarios, más allá de las grandes fiestas de postín.
El caso es que ahora toca descansar un poco y reponer fuerzas y energías, pues la vida de un feriante no conoce el reposo del guerrero más que durante breves lapsus de tiempo. Seguiremos informando, queridos varios.
Tras dos semanas de calor primaveral y calles abarrotadas de gente luciendo su "murcianía", ya hemos llegado al final. No ha estado mal, pero ha sido extenuante. A veces, ser feriante no es tan sencillo como debiera. Y es que yo, pese a no desdeñar estas celebraciones, prefiero los aperitivos de un sábado cualquiera que se acaban alargando y ese tipo de eventos minoritarios, más allá de las grandes fiestas de postín.
El caso es que ahora toca descansar un poco y reponer fuerzas y energías, pues la vida de un feriante no conoce el reposo del guerrero más que durante breves lapsus de tiempo. Seguiremos informando, queridos varios.
jueves, 24 de abril de 2014
Fiestas y más fiestas
Esto es una locura, queridos feriantes. Debo decir que no soy un gran apasionado de las fiestas populares, pero tampoco les hago ascos. No obstante, como murciano que me considero, pues vivo aquí, debo decir que enganchar la Semana Santa con las Fiestas de Primavera puede ser un ejercicio fastuoso y extenuante.
Por muy feriante que uno sea, que lo soy, esto es duro, queridos. Yo he nacido para esto y se me da de lujo, pero se hace largo. Estas dos semanas son como una especie de Tourmalet para los fiesteros. Horas y horas de estar de pie calentando la cerveza en la mano, con la música de fondo, nazarenos, pasos, sardineros, huertanos, comidas copiosas, reencuentros... Un carrusel de emociones físicas y mentales que te dejan extenuado y sin fuerzas hasta para cortarte una uña del pie.
Encima, cuando eres estudiante, te puede pasar unos días tranquilito de vacaciones. Si por el contrario eres currante, vete preparando el cuerpo, porque no va a recibir un solo segundo tregua.
En fin, queridos feriantes. Seguimos vivos, que es lo que importa. Nos queda el último empujoncito sardinero para este sábado y a descansar, que os puede asegurar que me lo he ganado como un campeón.
Y, como murciano y chanante que soy, solo me queda por añadir esto: ¡hostia, pijo, güebos, viva el bando de la huerta!
Por muy feriante que uno sea, que lo soy, esto es duro, queridos. Yo he nacido para esto y se me da de lujo, pero se hace largo. Estas dos semanas son como una especie de Tourmalet para los fiesteros. Horas y horas de estar de pie calentando la cerveza en la mano, con la música de fondo, nazarenos, pasos, sardineros, huertanos, comidas copiosas, reencuentros... Un carrusel de emociones físicas y mentales que te dejan extenuado y sin fuerzas hasta para cortarte una uña del pie.
Encima, cuando eres estudiante, te puede pasar unos días tranquilito de vacaciones. Si por el contrario eres currante, vete preparando el cuerpo, porque no va a recibir un solo segundo tregua.
En fin, queridos feriantes. Seguimos vivos, que es lo que importa. Nos queda el último empujoncito sardinero para este sábado y a descansar, que os puede asegurar que me lo he ganado como un campeón.
Y, como murciano y chanante que soy, solo me queda por añadir esto: ¡hostia, pijo, güebos, viva el bando de la huerta!
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