Queridos feriantes, no siempre da gusto recibir visitas. Pero en ocasiones, siempre que la ocasión lo requiera, te puede amenizar el día. Y eso me pasó a mí este sábado pasado.
A veces, cuando vives en una ciudad diferente a la de tu gente, es inevitable echarle de menos, aún a pesar de que no esté muy lejos en la distancia física. Las obligaciones laborales y otras complican el hecho de poder viajar a menudo. Además, no siempre cuando se vive en la misma ciudad puedes ver a los amigos. Por eso da tanto gusto cuando vienen a visitarte. Y por eso este sábado pasado disfruté con la visita de una pareja de amigos y sus dos preciosas niñas.
Luego, claro está, más allá de las visitas, hubo más. ¿Qué es un sábado sin lío? Unas cervecitas aquí y allá, hacer "amigos" por doquier y llegar a casa con los niveles de euforia un 40% más altos de lo normal, no tiene precio. Luego, claro está, tiene su parte negativa. Pasear un domingo, con un sol maravilloso, y que en tu mente sólo se halle el "¿cuándo llegamos a casa?", tiene connotaciones muy negativas para mí. Pero, como dijo el sabio, "qué me quiten lo bailao".
Por cierto, comimos en el Bar "Club Taurino" de Murcia. Excelente. Y a un precio de lujo. Solecito y buen rabo de toro, entre otras delicias. Como debe ser. Y sacamos de allí unas fotos impagables. Para muestra, este botoncito, jejeje. Tapo la cara porque tampoco hace falta hacerse demasiada publicidad.
Besos, queridos feriantes. Nos vemos ahí afuera.
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