El pasado sábado, mis cansados huesos acabaron en un local de Murcia llamado la Pequeña Parranda. Vaya por delante que el local es agradable, está siempre lleno y la comida es excelente.
El caso es que tanto mis acompañantes como yo, terminamos sentados en la barra frente a un camarero bastante extraño e inexpresivo. Por más que le pedíamos una ronda de cañas o unas patatas con ajo, el tipo parecía estar en otro mundo. Nos mirábamos entre nosotros, observábamos como el local se vaciaba y nosotros seguíamos asombrados ante la pasividad del muchacho.
Todo sea dicho, posteriormente, otro chico tomó las riendas del asunto. Acabamos comiendo una comida excelente, integrada por un revuelto de setas espectacular, unos chipirones encebollaos y un fantástico tartar de atún (de los mejores que he probado en Murcia, la verdad, aunque el mío es mejor, jajaja).
Posteriormente, nos invitaron a una ronda de cañitas y otra de gin tonic, todo en medio de un ambiente excelente. Salimos de allí con muy buen sabor de boca, la verdad. Mi chica estuvo espectacular con su simpatía que le caracteriza ante el insólito camarero y todo fue bien convirtiéndose en un sábado magnífico.
Del domingo mejor no hablo, jejeje (estuve offline, casi DEP)...
En definitiva, queridos feriantes, si me preguntan si puedo recomendar la Pequeña Parranda, la respuesta es sí. Pasaos mañana, a ver qué pasa.
Imagen cortesía de La Parranda, todos los derechos reservados
Una forma de vida. O lo que es lo mismo, compartir las andanzas de dos caraduras simpáticos como mi colega y yo. Todo un disfrute para los sentidos. Espero que os guste tanto leerlo como a nosotros escribirlo. Besos y abrazos para todos.
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miércoles, 29 de octubre de 2014
viernes, 19 de septiembre de 2014
Ir o no ir
Muy buenas, queridos feriantes. Aquí estamos un día más para hablar de la vida, las aventuras y el amor. Hoy vengo con una historia que no por conocida deja de ser peculiar.
Anoche salí a tomar una cerveza junto con mi chica con una amiga. Zonas tranquilas, tapita y bebida fresca. Una muchacha soltera, simpática y guapa, de las que además gusta de cuidarse bien. Ese es el entorno.
Una vez puestos en contexto, vamos al meollo. Resulta que a esta muchacha le caen unos cuantos whatsapp de un chico simpático y agradable que está por ahí tomando una copa con amigos. Pero ella no se ve suficientemente arreglada, aunque está muy tentada de acudir a la llamada del lozano caballero, pues el feeling es conocido y deseado.
Por supuesto, mi chica y yo, fieles a nuestra filosofía de vida, le animamos a acudir. Si hay algo en el mundo que debéis tener claro, queridos feriantes, es que raramente el mismo tren vuelve a pasar. Veréis otros, pero siempre habrá alguna variación. Osea que, o coges las oportunidades en el momento o las pierdes.
Finalmente, la muchacha decidió acercarse a ver al mochuelo, no sin antes arreglarse un poco y sentirse mejor consigo misma. No obstane, puedo dar fe de que no era necesaria tal cosa, pero oye, cada uno es como es y se siente cómodo a su estilo.
La moraleja, queridos feriantes, no por obvia deja de ser constructiva. Si de verdad se te presenta una oportunidad en la que crees y te atrae, no la dejes pasar, pues no sabes si podrás volver a aprovecharla en otra ocasión. Si no te sientes bien contigo mismo y piensas que no es el momento, tal vez es que esa es la realidad, no es el momento.
Aquì me despido, queridos feriantes. Pasaos mañana, a ver lo que pasa.
Imagen cortesía de Jarine Lay, licencia CC BY
Anoche salí a tomar una cerveza junto con mi chica con una amiga. Zonas tranquilas, tapita y bebida fresca. Una muchacha soltera, simpática y guapa, de las que además gusta de cuidarse bien. Ese es el entorno.
Una vez puestos en contexto, vamos al meollo. Resulta que a esta muchacha le caen unos cuantos whatsapp de un chico simpático y agradable que está por ahí tomando una copa con amigos. Pero ella no se ve suficientemente arreglada, aunque está muy tentada de acudir a la llamada del lozano caballero, pues el feeling es conocido y deseado.
Por supuesto, mi chica y yo, fieles a nuestra filosofía de vida, le animamos a acudir. Si hay algo en el mundo que debéis tener claro, queridos feriantes, es que raramente el mismo tren vuelve a pasar. Veréis otros, pero siempre habrá alguna variación. Osea que, o coges las oportunidades en el momento o las pierdes.
Finalmente, la muchacha decidió acercarse a ver al mochuelo, no sin antes arreglarse un poco y sentirse mejor consigo misma. No obstane, puedo dar fe de que no era necesaria tal cosa, pero oye, cada uno es como es y se siente cómodo a su estilo.
La moraleja, queridos feriantes, no por obvia deja de ser constructiva. Si de verdad se te presenta una oportunidad en la que crees y te atrae, no la dejes pasar, pues no sabes si podrás volver a aprovecharla en otra ocasión. Si no te sientes bien contigo mismo y piensas que no es el momento, tal vez es que esa es la realidad, no es el momento.
Aquì me despido, queridos feriantes. Pasaos mañana, a ver lo que pasa.
Imagen cortesía de Jarine Lay, licencia CC BY
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