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martes, 14 de octubre de 2014

Visita al Don Homer III

Queridos feriante, aquí vengo un día más con otra de las interesantísimas publicaciones de vuestro blog de referencia. Estamos a tope con el trabajo y queremos dar un solo día de descanso. Es nuestra intención que conozcáis una parte de nuestras peripecias vitales o disfrutéis de las andanzas por lugares recónditos de la geografía mundial de este par de feriantes que suscriben este sitio tan personal y peculiar.
Hoy nos vamos a centrar en un local de Murcia que, por mucho que pase el tiempo, no deja de sorprenderme y maravillarme. Me refiero a la hamburguesería de noche y panadería de día que tiene por nombre Don Homer III. Si me preguntáis dónde están los otros dos, no os molestéis porque no tengo ni idea. Conozco esta y ya va bien.
De todos es sabido, y si no os lo digo ahora, mi pasión por los comercios de barrio, los cuales defiendo desde todas las plataformas a mi disposición, y los locales pequeños, tirando a cutres y hasta casposos. No en vano, las noches que me caza el hambre entre cerveza y cerveza, busco uno de estos sitios peculiares para zamparme una buena hamburguesa o un perrito caliente.

Pues, bien, si rondáis la ciudad de Murcia, localizado en pleno centro, en el Centro Comercial Centrofama podéis encontrar el Don Homer III. Este es un auténtico superhéroe de los comercios mundiales.
Por la mañana, es un tranquilo local que ofrece pan campestre a 1 euro dos barras o pan de leña a 1'40. Por cierto, probad sus pasteles de carne a tan solo 1,20 o las empanadas a 1,50. Os puedo asegurar que no encontraréis nada mejor por ese precio. Barato y rico, rico. Espero que también tengan fundamento...
Pero, por la noche, este tranquilo local que vende panes, se transforma en la típica hamburguesería grasienta, con plancha oscura y perritos calientes y pizzas en porciones dedicadas a paliar la hambruna de las almas descarriadas que recorren la ciudad.
Ahí puedes ver a todo tipo de seres vivos y menos vivos zampando sin ningún tipo de conmiseración la auténtica comida nocturna que tan bien sienta al estómago en esas horas oscuras y duras.
Si al día siguiente te sientes indispuesto, siempre podrás culpar a algo que comiste. Aún hay incautos que pican, jejeje.
En fin, queridos feriantes, sólo he encontrado este link para que podías saber más sobre este lugar tan especial y espectacular de nuestra ciudad de Murcia. Aquí me despido, no sin antes añadir... pasaos mañana, a ver qué pasa.

jueves, 2 de octubre de 2014

En defensa del comercio de barrio

Queridos feriantes, reconozco que siempre he sido más bien un tipo cómodo. Por ello, mi compra semanal, mensual o esporádica se reducía a una larga visita a una gran superficie y echar al carro todo cuanto necesitaba o me llamaba la atención.
Esta práctica, por suerte, está cambiando últimamente en mi vida. Desde que estoy conviviendo con mi chica, nos lanzamos cada semana al descubrimiento de esos pequeños negocios que llevan toda la vida subisistiendo en sus respectivos barrios o pueblos. Eso los que lo han conseguido, pues muchos han tenido que cerrar sus puertas por culpa de esta maldita crisis provocada por ricos y poderosos. Tanta paz lleven como la que dejan.
El caso es que ayer, paseando por el barrio de Vistalegre en Murcia, coincidimos una vez más en el Soriano, que tiene unos embutidos que son la leche. La cecina, el cabrales, el salchichón de pavo... todo una pasada.
Además, tuvimos la suerte de darnos casi de bruces con la carnicería Tomás, también en dicho barrio. Otra gozada. Si bien es cierto que no tiene gran variedad, es el típico comercio donde las señoras son llamadas por su nombre, tienen crédito y te tratan casi como si estuvieses en casa. Para colmo, nos ofrecieron unas hamburguesas barbacoa que deben ser, hoy por hoy, de lo mejor que he probado en esta tierra en lo respectivo a este producto.

Así pues, queridos feriantes, reivindico desde aquí los maravillosos comercios de pueblo, su defensa y su redescubrimiento. He dicho. Pasaos mañana, a ver qué pasa.