martes, 7 de octubre de 2014

Sin mucho que decir

Hoy, queridos feriantes, debo decir que aparezco por este blog sin demasiado que decir. Ha sido un fin de semana algo desenfrenado, podría contar mil aventuras, pero, francamente, no me apetece demasiado.
Así pues, no tengo grandes cosas que añadir, salvo que he escrito un post en mi blog profesional en el que soy bastante sincero, en lugar de vender mis maravillosos servicios y mis inigualables capacidades. Igual exagero un poco, pero hace años que perdí a mis abuelas. 
El caso es que con el tiempo, como dice mi chica, te empiezas a hartar de gente tóxica que solo lanza vertidos indeseables sobre tí. Personas que buscan el lío y la gresca, el dinero fácil y la falsedad y una palabra que me voy a inventar que sería algo así como el “bienquedismo” (osea, querer quedar bien, aunque no merezca la pena).

Por eso no quiero trabajar para gente que no merezca la pena. Sé que es algo muy arduo, que requiere armarse de paciencia y tranquilidad. Además, reduce mucho el campo de visión y acción. Pero hay una cosa clara en la vida. ¿Trabajar para indeseables? ¿Trabar amistad con mala gente? Al final, ¿hacia dónde te conduce eso? ¿Qué te aporta?
Bueno, queridos feriantes, reflexionad un poco sobre las grandes preguntas que aquí aporto y pensad qué queréis y qué buscáis en vuestras vidas. Y, si os apetece, pasaos mañana, a ver qué pasa.

lunes, 6 de octubre de 2014

Nuestra inevitable deriva.

Hola feriantes:
Hoy me he "chispado" y en el momento que estoy viviendo en este estado me estoy acordando de cosas. Todos estamos educados según nuestros padres y profesores (el orden importa). Me enseñaron que "dar la palabra" era poner tu vida en juego. Que "comprometerse" era cumplir. Y lo que me queda ahora es que lo que aprendieron eso conmigo lo comparten y los que no (jóvenes) sufren lo contrario. Antes eran "sabios" (nos enseñaban lo que podían y/o sabían) y ahora son "enterados" (saben como guiarnos). Se que hay feriantes con los que puedo COMPROMETERME y de todos vosotros espero que no seáis unos enterados.
Como siempre la vida es ÚNICA y en nuestras manos está...

Disfruten señor@s, que esto se acaba.

Besos mil...

 PIN



jueves, 2 de octubre de 2014

En defensa del comercio de barrio

Queridos feriantes, reconozco que siempre he sido más bien un tipo cómodo. Por ello, mi compra semanal, mensual o esporádica se reducía a una larga visita a una gran superficie y echar al carro todo cuanto necesitaba o me llamaba la atención.
Esta práctica, por suerte, está cambiando últimamente en mi vida. Desde que estoy conviviendo con mi chica, nos lanzamos cada semana al descubrimiento de esos pequeños negocios que llevan toda la vida subisistiendo en sus respectivos barrios o pueblos. Eso los que lo han conseguido, pues muchos han tenido que cerrar sus puertas por culpa de esta maldita crisis provocada por ricos y poderosos. Tanta paz lleven como la que dejan.
El caso es que ayer, paseando por el barrio de Vistalegre en Murcia, coincidimos una vez más en el Soriano, que tiene unos embutidos que son la leche. La cecina, el cabrales, el salchichón de pavo... todo una pasada.
Además, tuvimos la suerte de darnos casi de bruces con la carnicería Tomás, también en dicho barrio. Otra gozada. Si bien es cierto que no tiene gran variedad, es el típico comercio donde las señoras son llamadas por su nombre, tienen crédito y te tratan casi como si estuvieses en casa. Para colmo, nos ofrecieron unas hamburguesas barbacoa que deben ser, hoy por hoy, de lo mejor que he probado en esta tierra en lo respectivo a este producto.

Así pues, queridos feriantes, reivindico desde aquí los maravillosos comercios de pueblo, su defensa y su redescubrimiento. He dicho. Pasaos mañana, a ver qué pasa.