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martes, 21 de octubre de 2014

Fiestas y costumbres

Es curioso la capacidad que tenemos los humanos para perpetuar todo tipo de fiestas y costumbres. Esto, queridos feriantes, me viene a la mente hoy, ya que este pasado fin de semana asistí al bautizo del pequeño Héctor.
Y debo decir que me maravilla cómo generación tras generación, mantenemos estas costumbres vivas. Obviamente, no voy a entrar aquí a disertar sobre religión y este tipo de eventos. Sí que opino que, tanto bodas como comuniones y bautizos tienen mucho más ya de costumbrista que de verdadera creencia. Algo queda, eso es innegable, pero resulta hoy día una obligación, necesidad, afición... llámale X o como te venga en gana.
El caso es que este feriante que escribe estas líneas, sin ser creyente, ni practicante ni nada por el estilo, agradece estas costumbres. Son momentos perfectos para volver a ver a amigos y familiares que de otra forma es imposible. Al fin y al cabo, tengo uno cada año o dos años. No es algo que me quite el sueño ni me moleste, más bien al contrario.

Eso sí, en el momento en que me caen un par de estas celebraciones en breve espacio de tiempo, la cosa cambia. Estas reuniones están bien, son simpáticas y sirven para retomar relaciones esporádicas, pero punto final. El abuso de ellas es horrorosamente contraproducente.
Aquí me despido, queridos feriantes, no sin antes añadir... pasaos mañana, a ver qué pasa.

jueves, 24 de abril de 2014

Fiestas y más fiestas

Esto es una locura, queridos feriantes. Debo decir que no soy un gran apasionado de las fiestas populares, pero tampoco les hago ascos. No obstante, como murciano que me considero, pues vivo aquí, debo decir que enganchar la Semana Santa con las Fiestas de Primavera puede ser un ejercicio fastuoso y extenuante.
Por muy feriante que uno sea, que lo soy, esto es duro, queridos. Yo he nacido para esto y se me da de lujo, pero se hace largo. Estas dos semanas son como una especie de Tourmalet para los fiesteros. Horas y horas de estar de pie calentando la cerveza en la mano, con la música de fondo, nazarenos, pasos, sardineros, huertanos, comidas copiosas, reencuentros... Un carrusel de emociones físicas y mentales que te dejan extenuado y sin fuerzas hasta para cortarte una uña del pie.
Encima, cuando eres estudiante, te puede pasar unos días tranquilito de vacaciones. Si por el contrario eres currante, vete preparando el cuerpo, porque no va a recibir un solo segundo tregua.
En fin, queridos feriantes. Seguimos vivos, que es lo que importa. Nos queda el último empujoncito sardinero para este sábado y a descansar, que os puede asegurar que me lo he ganado como un campeón.
Y, como murciano y chanante que soy, solo me queda por añadir esto: ¡hostia, pijo, güebos, viva el bando de la huerta!

lunes, 10 de febrero de 2014

Sorpresa sobre sorpresa

Queridos feriantes, habéis de saber que si tenéis un amigo de los espabilados, tendréis que dar el do de pecho si queréis sorprenderle. Eso le ha pasado a una buena amiga que ha querido hacer lo propio con su marido. Y lo grandioso del asunto es que lo ha logrado.
¿Cómo se consiguen estas proezas? Pues principalmente, fijándose en los detalles. Por ejemplo, este chico le hizo una fiesta sorpresa a su mujer hace unos meses. Para ello, nos pidió que dejásemos los coches en cierto carril cercano al hogar de ambos. Ahora, si es ella la que quiere tratar de sorprenderle, lógicamente, no se pueden volver a aparcar los vehículos ahí. Él mirará, cosa que por supuesto hizo.
De entre toda esa "gloriosa" organización por whatsapp salió la feliz idea de no esperarle en su casa. Así pues, quedamos en un local cercano y aparecimos todos pitando a las puertas del hogar como si no hubiese un mañana.
Pero lo curioso del tema es que no queda ahí todo. La chica se lo curró tanto que hasta organizó cena sorpresa con karaoke incluído para la noche. Fuimos la gran mayoría y el muchacho ya no se lo podía creer. Y lo fantástico del asunto es que siendo él como es, como dijimos, espabilado y atento a los detalles, cayó en todas, jajaja. No hay nada como conocerse, y su mujer está claro que le conoce bien, pues supo anticiparse a todos los movimientos y cazarle bien. Él esperaba algo, pero consiguió engañarle hasta el último minuto por el día, y toda la tarde hasta la noche. De verdad, si conocéis al sorprendido, os digo que no es fácil conseguir esto. Yo mismo he flipado con la maestría de la susodicha.
En fin, queridos feriantes. Siempre hay que buscar el dar el do de pecho y superarse. Eso sí, esta pareja en particular, si quieren volver a sorprenderse, lo van a tener muy pero que muy jodido. El listón está muy alto. A ver quien da más...