Queridos feriantes, cuando hablamos de paro, en este caso, no tenemos por qué referirnos exclusivamente al estado laboral de cada uno. Nos referimos pues al acto de ser "feriante". Me explico. Viene a ser cuando estás en una época en la que la cantidad de trabajo o actividades sociales o vete a saber qué no te permiten expandir tu mente, tu mundo y tu forma de ser "feriantil".
Estos tiempos de frío, cuestas de enero, cierres de año, falta de dinero y bolsillos rotos o exceso de actividad previa se convierten en épocas duras para cualquier feriante que se precie. El no poder o deber salir a la puerta de la calle y tomarte una cerveza con calma sabiendo que el deber está cumplido o acompaña el clima no es fácil. Personalmente, no veo el momento de que llegue la primavera. Almendros el flor, sol, niños sonrientes y los feriantes en la calle, como debe ser.
No obstante, la actividad hogareña no tiene por qué ser negativa. Yo disfruto en casa, con la excelente compañia de mi chica. Lo que viene siendo el calor de hogar. Además, por aquí pululan dos perritos simpáticos a ratos que hacen la vida más divertida. Todo es cuestión de perspectiva. Es más, si vives en el sur, la primavera estar al caer y buen tiempo no termina de irse. Aunque tiene sus ramalazos.
En fin, queridos feriantes. Después de esta retahíla de filosofía de andar por casa en bata y pantuflas, os dejo, que seguro que tendréis cosas interesantes que hacer en vuestros cálido ambiente hogareño.
Una forma de vida. O lo que es lo mismo, compartir las andanzas de dos caraduras simpáticos como mi colega y yo. Todo un disfrute para los sentidos. Espero que os guste tanto leerlo como a nosotros escribirlo. Besos y abrazos para todos.
jueves, 30 de enero de 2014
lunes, 27 de enero de 2014
Resacas
Queridos feriantes, hoy os voy a hablar de los clásicos. Esos que a modo de ley de Murphy parecen que se cumplen siempre cuando menos lo deseas. A mí me acaba de suceder. Y lo sorprendente es que no escarmiento. No es la primera vez, y temo que no sea la última.
El caso es que tanto mi chica como yo somos fans de los sábados. Nos gusta aprovechar el buen tiempo y el solecito para tapear en una terraza y tomar alguna cerveza después. Somos murcianos, con lo cual vivimos en un lugar que se presta a ello.
El pasado fin de semana, como cualquier otro en el que hay un mínimo rayo en el cielo que captar, cumplimos con nuestros gustos y salimos a tomar algo. Por cierto, descubrimos un lugar llamado Lecturas en el que puedes comer media docena de gambones por cinco euros y medio pollo a la brasa por 4,75. Eso regado por un caldero de quintos. Un lujo, vamos. Pero vamos al tema, que me desvío con facilidad. Lo clásico del mismo fue que a continuación, durante la tarde, tomamos unas cuantas cervezas más. Visitamos otras terrazas y bares, coincidimos con amigos, cenamos en un clásico, el Corrental, que vaya tomates, hamburguesas y perritos tiene, y a qué precio. Hasta ahí, todo correcto. Luego unas cerves más en un bar aquí, otro allá. El caso es que estiramos el día hasta las cuatro de la madrugada. Y no estábamos en nuestro momento más lúcido, por así decirlo.
Aquí viene el "inri" de la cuestión, queridos feriantes. ¡No habrá sábados en el calendario! ¡Teníamos que hacerlo precisamente este pasado! Lo pasamos genial. Fue una noche excelente... que precedió a un domingo terrible. ¿Por qué digo esto? Por que al día siguiente teniamos comida en casa de mis suegros. ¡Y vaya resacón! No podíamos con nuestros cuerpos. Al menos mi chica es su hija, pero yo... Menudo pedazo de yerno que estoy hecho. La tercera o cuerta vez que visito la casa de mi suegra y voy con un pelotazo de padre y muy señor mio. Todos ahí con su vino y cervecita, y yo con mi copa llena de agua. Y gracias. En fin, menos mal que tanto mi novia como mis cuñados ya habían hallanado el terreno con esto de los domingos de resaca y nadie se extrañó del deplorable estado de mis huesos y mi mente. De hecho, la comida fue hasta divertida. Pero yo por dentro estaba hecho una mugre.
Imagino, queridos feriantes, que estoy nos ha pasado a todos. Yo soy reincidente. Muy reincidente. Y por el camino que voy, tiene pinta de que es algo que irá conmigo por el resto de mis días. Pero eso no mejora los domingos.
Besos. Y cuidaos mucho.
El caso es que tanto mi chica como yo somos fans de los sábados. Nos gusta aprovechar el buen tiempo y el solecito para tapear en una terraza y tomar alguna cerveza después. Somos murcianos, con lo cual vivimos en un lugar que se presta a ello.
El pasado fin de semana, como cualquier otro en el que hay un mínimo rayo en el cielo que captar, cumplimos con nuestros gustos y salimos a tomar algo. Por cierto, descubrimos un lugar llamado Lecturas en el que puedes comer media docena de gambones por cinco euros y medio pollo a la brasa por 4,75. Eso regado por un caldero de quintos. Un lujo, vamos. Pero vamos al tema, que me desvío con facilidad. Lo clásico del mismo fue que a continuación, durante la tarde, tomamos unas cuantas cervezas más. Visitamos otras terrazas y bares, coincidimos con amigos, cenamos en un clásico, el Corrental, que vaya tomates, hamburguesas y perritos tiene, y a qué precio. Hasta ahí, todo correcto. Luego unas cerves más en un bar aquí, otro allá. El caso es que estiramos el día hasta las cuatro de la madrugada. Y no estábamos en nuestro momento más lúcido, por así decirlo.
Aquí viene el "inri" de la cuestión, queridos feriantes. ¡No habrá sábados en el calendario! ¡Teníamos que hacerlo precisamente este pasado! Lo pasamos genial. Fue una noche excelente... que precedió a un domingo terrible. ¿Por qué digo esto? Por que al día siguiente teniamos comida en casa de mis suegros. ¡Y vaya resacón! No podíamos con nuestros cuerpos. Al menos mi chica es su hija, pero yo... Menudo pedazo de yerno que estoy hecho. La tercera o cuerta vez que visito la casa de mi suegra y voy con un pelotazo de padre y muy señor mio. Todos ahí con su vino y cervecita, y yo con mi copa llena de agua. Y gracias. En fin, menos mal que tanto mi novia como mis cuñados ya habían hallanado el terreno con esto de los domingos de resaca y nadie se extrañó del deplorable estado de mis huesos y mi mente. De hecho, la comida fue hasta divertida. Pero yo por dentro estaba hecho una mugre.
Imagino, queridos feriantes, que estoy nos ha pasado a todos. Yo soy reincidente. Muy reincidente. Y por el camino que voy, tiene pinta de que es algo que irá conmigo por el resto de mis días. Pero eso no mejora los domingos.
Besos. Y cuidaos mucho.
lunes, 20 de enero de 2014
Primer Aniversario
Pues sí, queridos feriantes. Era difícil pensar que esto podría ir adelante. Eran otros tiempos cuando aquel lejano enero de 2013 Pin y yo decidimos lanzarnos a esta aventura. Yo por entonces tan solo escribía un blog, mi amado penemaker. Ahora tengo como quince o veinte. Así es la vida. Cambio, movimiento, avance...
Ha pasado justo un año desde que publicamos nuestros primer post. Un par de feriantes de pueblo sueltos por las grandes ciudades haciendo de las nuestras. Diversión, amistad y fiesta. Pensamos que podría ser divertido y hasta útil el compartir nuestras experiencias y vivencias. De vosotros, nuestros lectores y seguidores depende el juicio. A mí desde luego me ha hecho mucho bien. Me ha entretenido y he disfrutado con cada palabra que he escrito aquí.
Hoy, 20 de enero de 2014, han sido más de 1100 visitas. Casi 40 posts. Todo un mundo en torno a la vida feriante. Amor, risas, cabezonerías, encabronamientos, días inolvidables, noches locas, disfraces extravagantes, viajes aventureros... Todo un año de vida compartido en palabras para uso y disfrute de quien quiera dedicarnos un ratito de lectura.
Sólo puedo añadir tres cosas más: La primera, que seguiremos aquí todo el tiempo que podamos. La segunda, gracias a todos por estar con nosotros. La tercera, mi cariño y amor a todos los que significáis y aportáis todo lo bueno que hay en mi vida. Mi chica, mis amigos, mi familia, mis mascotas y a cualquiera que suponga algo positivo para mí.
DE TODO CORAZÓN, GRACIAS, QUERIDOS FERIANTES.
Ha pasado justo un año desde que publicamos nuestros primer post. Un par de feriantes de pueblo sueltos por las grandes ciudades haciendo de las nuestras. Diversión, amistad y fiesta. Pensamos que podría ser divertido y hasta útil el compartir nuestras experiencias y vivencias. De vosotros, nuestros lectores y seguidores depende el juicio. A mí desde luego me ha hecho mucho bien. Me ha entretenido y he disfrutado con cada palabra que he escrito aquí.
Hoy, 20 de enero de 2014, han sido más de 1100 visitas. Casi 40 posts. Todo un mundo en torno a la vida feriante. Amor, risas, cabezonerías, encabronamientos, días inolvidables, noches locas, disfraces extravagantes, viajes aventureros... Todo un año de vida compartido en palabras para uso y disfrute de quien quiera dedicarnos un ratito de lectura.
Sólo puedo añadir tres cosas más: La primera, que seguiremos aquí todo el tiempo que podamos. La segunda, gracias a todos por estar con nosotros. La tercera, mi cariño y amor a todos los que significáis y aportáis todo lo bueno que hay en mi vida. Mi chica, mis amigos, mi familia, mis mascotas y a cualquiera que suponga algo positivo para mí.
DE TODO CORAZÓN, GRACIAS, QUERIDOS FERIANTES.
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